El conocimiento del futuro se encuentra históricamente en las manos de unos cuantos elegidos por los dioses y la fortuna para interpretar sus designios: oráculos, videntes, brujos, pitonisas... y el resto de los mortales debe entregarles tributo para que compartan su conocimiento especial. Si la información que se compra es cierta o falsa solo el tiempo lo dirá.
¿Cómo se le pone precio al futuro? ¿Y cuánto estaría dispuesto alguien a pagar por él?
Un artículo publicado en la Revista del Consumidor dice:
Entre los factores que llevan a consultar a un clarividente son la angustia, la incertidumbre, la falta de empleo, el desamor, la soledad, la curiosidad o, simplemente, el aburrimiento.Por supuesto, uno se pregunta: ¿por qué estos adivinos no ponen a su servicio este conocimiento especial para, digamos, ganar la lotería o en el hipódromo? Y si cobrar genera "mal karma", ¿por qué le sacan dinero a la gente que los consulta? Es fácil: porque ese es su negocio: traficar con las ilusiones y los temores de la gente. Hasta hace poco era pecado mortal no dar el diezmo en la Iglesia, y al ir con un curandero siempre se salen con más achaques de los que se llevan a curar:
En promedio, una visita con estos adivinadores del futuro puede llevar al interesado a pagar hasta 120 pesos por la lectura del tarot o carta astral, además del gasto por velas, libros, incienso, amuletos y toda clase de objetos para limpiar el alma. O bien, alinear la energía de la casa, atraer el amor, eliminar envidias, "amarrar" al sujeto deseado o "desamarrarse" del indeseado, obtener trabajo y, en general, ayudar al destino a ser un poco más favorable.
- ¿Entonces a que se deben mis dolores de cabeza, Sr. Tanaga?En general este tipo de prácticas es como ofrecer un soborno a los dioses para alejar lo malo y acercar lo bueno sin hacer mucho esfuerzo en ninguna otra parte. Si las personas que lo hacen están conscientes o no de lo que hacen es otro asunto. Lo más curioso es que se creen al pie de la letra lo que estos charlatanes les ofrecen sin dudar:
- Alguien te está haciendo brujería... seguramente alguien que te tiene envidia, y busca alejarte de tu trabajo y de tu familia. ¿Tienes idea de quien podrá ser?
- Eh... no, bueno, tal vez alguien del trabajo.
- ¡Exacto! Es magia poderosa, y si no haces algo pronto te volverás impotente, y tu esposa te dejará.
- ¡Dios Santo! ¿Qué podemos hacer Sr. Tanaga?
- Voy a necesitar que traigas dos gallos: uno negro y uno blanco para hacer un sacrificio.
- Muy bien, ¿algo más?
- También vamos a necesitar seis latas de atún, una barra de pan y una botella de tequila para la ofrenda. Y el trabajo te sale en doce mil pesos.
- ¡Claro, muchas gracias! Nos vemos el lunes.
- Veo en tu futuro un hombre... alto y delgado... tal vez rubio, o tal vez no...
- ¡¿En serio?! ¡¿Y me voy a casar?!
- Depende... alguien se interpondrá... un pariente de su familiar...
- ¡Oh, no! ¿que puedo hacer?
- Llevate este cristal de magnetita para alejar las malas vibras y las envidias. $150 peso, barato gûerita...
Finalmente, la mejor forma de conocer el futuro es haciéndolo a mano, momento a momento. Todo lo demás son patrañas.








